Manejo de la disfunción eréctil
Una vez establecido el diagnóstico etiológico y la severidad de la DE, el médico debe discutir y escoger con el paciente las opciones terapéuticas más convenientes para su manejo.
Se recomienda que el tratamiento de la DE se realice en tres etapas divididas en primera, segunda y tercera línea de manejo. En la primera línea de manejo se incluye la terapia sexual y la terapia oral, en la segunda línea de manejo se incluye la terapia transuretral, la terapia intracavernosa y los dispositivos de vacío; y en la tercera línea de manejo se incluye la cirugía vascular y el tratamiento quirúrgico con prótesis.
Primera línea de manejo. Terapia psicosexual. Es la terapia de primera línea en la DE de origen psicogénico, tiene la ventaja de envolver a la pareja y poder combinarse con manejo farmacológico. Se considera que los objetivos de la terapia psicosexual son mejorar la comunicación de la pareja, reducir la ansiedad del desempeño sexual, educar para el placer y técnicas de estimulación sexual, manejar las disfunciones sexuales concomitantes como bajo deseo sexual, eyaculación precoz, disorgasmias, etc. y manejar las expectativas; motivación y seguimiento.
Terapia oral. Andrógenos. Se estima que 1 de cada 200 hombres mayores de 40 años tienen niveles bajos de testosterona y que la mayoría de ellos son candidatos para terapia de suplemento con andrógenos. A menos que exista una contraindicación, la terapia de reemplazo con testosterona solo debe ofrecerse a pacientes con hipogonadismo ya que además de mejorar la función sexual mejora el estado de ánimo, la densidad ósea, fuerza muscular y composición corporal.
Las preparaciones orales de testosterona son menos eficaces que las presentaciones intramusculares o transdérmicas. Para la terapia de reemplazo se usa ciprionato y enantato de testosterona a dosis de 200 mg intramuscular cada tres semanas.
Los efectos adversos más comunes son irritación superficial y dermatitis de contacto. Debido a que los andrógenos se relacionan con el crecimiento de la próstata, está contraindicada en hombres con cáncer o hiperplasia prostática sintomática. En los pacientes que reciben andrógenos a largo plazo el hematocrito y las concentraciones plasmáticas de lípidos, testosterona y el antígeno prostático específico debe medirse cada seis meses.
Categoría: Disfunción eréctil





